PALABRA PASTORAL
¿Cuando el Señor no te ayudó? (Salmos 138:3;7)
El sustento en los momentos de mayor aflicción:
Salmos 138:
3 El día que clamé, me respondiste; fortaleciste el vigor de mi alma.
7 Si ando en medio de la angustia, tú me das vida; extiendes tu mano contra la ira de mis enemigos; tu mano derecha me salva.
» El Silencio de Dios y Nuestra Aflicción
Aquí vemos al salmista hablando de una necesidad—quizás extrema—que estaba viviendo en aquel momento.
Cuántas veces también enfrentamos situaciones en nuestra vida en las que parece que el Señor no está atento a nuestra oración y a nuestro clamor.
La puerta no se abre, la sanidad no llega, la respuesta no aparece y el milagro no sucede.
Es natural sentirse triste y amargado cuando ocurren situaciones así.
» El Obrar Silencioso y el Cuidado Paternal
Sin embargo, debemos considerar que el hecho de que la respuesta de Dios no sea exactamente la que deseamos, o que no llegue en nuestro tiempo, no significa que Él no esté escuchando o que esté ignorando nuestra petición.
Cuántas veces, justo después de oír tu clamor, Dios ya está construyendo un nuevo escenario.
Él trabaja para que alcances algo mucho mayor que aquello que estás pidiendo.
Es como un padre enseñando a su hijo a andar en bicicleta. Él ayuda, empuja y sostiene, pero en determinado momento suelta.
Cuando suelta, no es por descuido; es porque el niño necesita desarrollar seguridad para andar solo y caminar con sus propios pasos.
Dios te está enseñando, sosteniendo y conduciendo hacia algo extraordinario que aún no puedes imaginar.
» Un Propósito Mayor: La Gloria de Dios
Dios siempre está interesado en bendecirnos y en hacer algo que genere Su gloria en nuestras vidas.
Recuerda a Lázaro: él estaba enfermo, sus hermanas avisaron a Jesús, pero el Señor no fue de inmediato porque sabía que aquella enfermedad terminaría para la gloria de Dios.
Lázaro llegó a morir, pero el milagro de la resurrección fue muchísimo mayor que la simple sanidad que todos esperaban.
La gloria de Dios se manifestó de manera superior, demostrando que Él es un Dios de poder y que para Él no hay límites ni barreras.
» Cree en la Grandeza de Tu Bendición
Por lo tanto, sigue creyendo que Dios te ayudará, que Él está contigo y que jamás te abandona.
Él solo está preparando el mejor momento para que puedas alcanzar algo mucho mayor y mucho más sólido.
Si el Señor aún no ha enviado la respuesta de la manera que esperabas, debes saber que hay un propósito grandioso detrás de ello.
Cree firmemente que la gloria de la segunda casa será mayor que la de la primera. Cree que la bendición que Dios tiene preparada para ti es mucho más grande que todo lo que puedas imaginar.