MESSAGES
El precioso don de Dios (Juan 4:10)
Hoy me gustaría hablar de uno de los encuentros más transformadores registrados en los Evangelios, que nos enseña la importancia de reconocer el verdadero don de Dios para nuestras vidas.
Juan 4:10 Jesús le respondió: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú le pedirías, y él te daría agua viva.”
» El Encuentro Transformador Sin Prejuicios
Vemos aquí a Jesucristo, el Hijo de Dios, presentándose a una mujer samaritana.
Por ser un pueblo mestizo, los samaritanos eran rechazados por los judíos.
Sin embargo, Jesús, rompiendo todos los prejuicios y barreras, se detuvo junto al pozo de Jacob en Samaria.
Cuando la mujer fue a sacar agua, Jesús le pidió de beber.
Ante su sorpresa de que un judío hablara con una samaritana, Jesús le reveló algo glorioso: si ella conociera el don, el regalo de Dios que estaba justo delante de sus ojos, ella misma le pediría, y Él le daría agua viva que saciaría su sed para siempre.
» Reconociendo el Señorío de Cristo
Esta es una verdad profunda que se aplica directamente a nuestras vidas hoy.
Cuántas personas miran a Jesús pero no lo reconocen.
Cuántos están en la presencia del Señor, escuchando Sus llamados, pero lo ignoran simplemente porque no creen que Él es el Señor absoluto, Aquel que tiene todo el poder para bendecir y salvar.
» El Señor Que Conoce Tu Historia
Aquella mujer quedó profundamente maravillada con las palabras de Jesús. Salió corriendo de aquel lugar para testificar que había conocido al Cristo, el hombre que le reveló todo acerca de su propia vida.
Cuando reconocemos quién es verdaderamente Jesús, Él revela nuestro corazón y transforma nuestra realidad.
» Una Invitación a Beber del Agua Viva
Que aproveches el día de hoy para reconocer a Jesús como tu Señor y Salvador.
Él conoce cada detalle de tu vida y tiene todo el poder para cambiar historias, transformando incluso las situaciones más difíciles que te suceden.
Él es el único que tiene autoridad para conceder perdón y salvación.
Mira hacia Él. Él puede darte la verdadera agua viva, abundante, que fluye sobre tu vida y te conduce a la salvación, porque Él es el Hijo de Dios y posee autoridad completa y plena sobre nuestras vidas.