MESSAGES
¡Limpien sus manos y purifiquen su corazón! (Santiago 4:8)
Una de las invitaciones más profundas de la Palabra para vivir en comunión con el Señor exige de nosotros una verdadera transformación interior.
Santiago 4:8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Limpiad las manos, pecadores; y vosotros, los de doble ánimo, purificad el corazón.
» El Requisito para la Comunión
El apóstol Santiago nos dio orientaciones fundamentales sobre la necesidad de estar cerca de Dios.
Sin embargo, él nos advierte que, para que exista esta comunión, es necesaria la transformación y la conversión.
El mismo Señor Jesús dijo que seríamos uno con Él, así como Él es uno con el Padre.
Para que esto sea una realidad, debemos observar las orientaciones divinas: buscar la santificación, el nuevo nacimiento y un cambio real en nuestros pensamientos, palabras y actitudes.
» La Santidad de Dios y Nuestra Consagración
El Señor nos hace una promesa maravillosa: “Acercaos a mí, y yo me acercaré a vosotros”. Pero existe un punto crucial que debemos considerar: la santidad de Dios.
La naturaleza santa del Señor impide que Él tenga comunión con el pecado. Por lo tanto, necesitamos cambiar de vida, consagrarnos y entregar verdaderamente nuestros caminos a Jesús.
Debemos eliminar las prácticas que entristecen el corazón de Dios y que nos alejan de Su maravillosa presencia.
» La Importancia de un Corazón Puro
Santiago también nos exhorta a purificar el corazón.
Este es un aspecto extremadamente importante. Un hombre que carga un corazón sucio —lleno de heridas, odio y rencor— no puede acercarse a Dios.
Por otro lado, aquel que tiene un corazón puro —que, aunque pecador, mantiene su corazón rendido y orientado al Señor— tiene gran facilidad para encontrarse con Él.
El corazón puro exhala amor a Dios y al prójimo. No posee barreras de resentimiento; al contrario, tiene una inmensa facilidad para sentir misericordia y perdonar.
» No te Dejes Engañar
Vigila. La falta de santificación y el pecado alejan a las personas de Dios e impiden que vivan Su gloria.
No te engañes; la verdad del Señor es clara y evidente. Aunque hoy muchos sean enseñados de manera superficial y contraria, la voluntad de Dios no ha cambiado: necesitamos eliminar el pecado para tener comunión con Él. Cuando no hay comunión, no somos dignos de Él y terminamos lejos, como sucedió con Adán y Eva cuando pecaron.
Que este versículo hable profundamente a tu corazón y sea un gran motivador para que cambies de vida.
Posiciónate para estar cada vez más cerca de Dios, para que puedas habitar en el abrigo del Altísimo y descansar seguro bajo Su sombra.