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Igreja Cristo é Paz

"... e neste lugar darei a paz, diz o SENHOR dos Exércitos." (Ageu 2:9)

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PALAVRA PASTORAL

Pregador

Setenta veces siete (Mateo 18:21-22)

Una de las enseñanzas más profundas y desafiantes de Jesús para nuestras vidas tiene que ver con la práctica continua del perdón.

Mateo 18:
21 Entonces Pedro se acercó y le preguntó a Jesús: “Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”
22 Jesús le dijo: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”.

» La Ausencia de Límites para el Perdón

Aquí vemos a Jesucristo enseñándonos algo de enorme importancia. Pedro preguntó si debía perdonar a su hermano hasta siete veces, pero la respuesta de Jesús —“setenta veces siete”— ilustra de manera simbólica que no hay límites para el perdón.

La falta de perdón genera consecuencias espirituales devastadoras en nosotros: corroe el alma, produce ira, rencor, angustia y tristeza, interfiriendo directamente en la calidad de nuestra comunión con Dios.

Necesitamos perdonar y comprender que quien practica el mal, en realidad, es alguien que necesita desesperadamente un encuentro verdadero con Cristo.

» Perdonar Porque Fuimos Perdoados

La falta de perdón conduce a la muerte espiritual. Debemos perdonar, fundamentalmente, porque Dios nos perdonó.

A causa del pecado, el ser humano estaba condenado a vivir lejos de Dios; éramos indignos. Pero Jesucristo vino, cambió nuestra historia y nos dio Su perdón.

Él quitó nuestras maldiciones y dolores para devolvernos a la presencia del Padre.

Para Él, no importa el tamaño del pecado cometido en el pasado, sino el verdadero arrepentimiento del corazón y nuestra entrega genuina a Jesús.

» La Parábola del Siervo Incompasivo

Jesús ilustró esta verdad de manera poderosa comparando el Reino de los Cielos con un rey que decidió ajustar cuentas con sus siervos.

Uno de ellos debía diez mil talentos —el equivalente a sesenta millones de días de trabajo—, una deuda humanamente impagable.

Al ver la desesperación del siervo, el rey tuvo misericordia y le perdonó todo.

Sin embargo, al salir, ese mismo siervo encontró a un consiervo que le debía solo cien denarios, se negó a perdonarlo y lo mandó a la cárcel.

Cuando el rey supo de la falta de compasión de aquel hombre, se indignó: “¿Por qué no perdonaste al que te debía, si tu inmensa deuda fue perdonada?”, y lo castigó severamente.

» Libérate del Peso del Rencor

Existe una realidad espiritual muy fuerte en nuestra vida: sin la misericordia diaria de Dios, jamás podríamos sentir Su presencia ni tener al Espíritu Santo habitando en nosotros.

Por lo tanto, si tienes algo que perdonar, quita ese peso de tus hombros.

Libérate de la carga espiritual del odio y del rencor para poder vivir plenamente.

Preséntate delante de Dios y declara: “Porque el Señor me perdonó cuando yo no era digno, yo también elijo perdonar”.

No importa si la persona lo merece o no; simplemente perdona, desea el bien y ora por ella.

Abre tus ojos a lo que Dios está diciendo, porque quizá la frialdad espiritual, la tristeza y la falta de fe que enfrentas hoy sean fruto de heridas del pasado que aún necesitan ser sanadas.

Elige perdonar, para que seas digno de la maravillosa presencia del Espíritu Santo en tu vida.

Pastor Val Martins